No me sentía aún preparada para mostrar algo de lo que hasta ahora he escrito. Tal vez el temor de que alguien más vea en aquellas palabras la misma mina de oro que yo veo me hace dudar y preguntar si es momento de mostrarle al mundo algún fragmento de mi historia amada. Pueda que todavía tenga unos hilos enredados y probablemente algunos nudos ortográficos o, varios conectores que hagan de mi historia una historia coherente; la he leído muchas veces, tantas como cambiado palabras y escrito nuevas frases, quisiera tenerla lista y publicarla en este instante, pero no es posible, aún faltan muchos capítulos y debo desenredar todos mis personajes.
Quizás este fragmento no diga nada, para otros quizás diga mucho, para mi lo dice todo y ame el instante en el que fue escrito. Mi historia ni siquiera va a ser resumida, solo quiero plasmar un pequeño instante.
«Demonios que se nutrían de los recuerdos de mi padre, de este amor tan vago, tan dañino, tan resentido; amor que mata en vida, amor vacío; lleno de palabras sin calma, amor que no conocía y que sólo vivía en su palabra; un amor que fue tan real, pero tan increíble para el olvido, un amor que fue escondido por el dolor a lo desconocido. ¿Un amor verdadero cómo te puede llevar a las llamas del infierno?» (J. Cabs, 1991).