Un día se fue para nunca volver, al menos es fue lo que me dijo. Él estaba cansado de las promesas y los sueños rotos y, había dejado su corazón en algún rincón de su casa. Siempre me recordó que eramos una simple compañía, nunca me prometió amor y podríamos irnos o quedarnos si eso deseábamos. Sabia que se iba para no regresar, el problema fue que si regreso. Regreso anhelando el tiempo y desgastado por la distancia, el tiempo fue quien hizo que él se tragara sus palabras. La ausencia le hizo notar la innegable falta, mi compañía para él se había convertido en parte de su vida, su corazón siempre estuvo allí, aunque él no lo reconociera, presente en cada uno de nuestros instantes. Su corazón jamás partió, no sentía, aparentemente, pero tampoco estaba inerte. Él se fue para nunca más regresar y yo deje que se fuera para nunca más dejarlo entrar.
Día: 11 de mayo de 2016
No necesito tener un titulo, aunque desde que nacemos cada uno lo obtiene para poder ser diferenciado, pero, la diferencia también esta en lo que haces para que tu presencia predomine de la de los demás...
Soy una persona entregada a la naturaleza, lo natural me llena, me lleva y me transforma, tomo todo lo que llega y lo acepto con gratitud, una fiel amante del té, las buenas palabras, largas conversaciones y conmovedores libros; futura story teller y en proceso de lograrlo, copywiter y publicista de profesión, escritora por destino y pasión. Amo conocer lo que cada uno trae consigo, pues cada ser es una historia diferente que algún día podría ser llevada al papel.
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