Cuantas veces pensé en tu partida chocolate, en mi llegada eras tu la única compañía, dicen que el hombre es el mejor amigo del perro, pero mas que amigos lo que nos conectaba era un cariño infalible ante cualquier problema, sé que nunca pensé que fueras lo mejor que me pasara, pero al final resultaste tráeme los mejores momentos del mundo, no te elegí o quizás ese día el viento que me llevo a ti, no era mas que la fuerza de mis entrañas queriendo una nueva vida, una vida llena de alegrías. Tal ves viniste al mundo a enseñar que no todo estaba perdido y a que aprendiera lo que mis padres habrían hecho conmigo, como un chocolate a la vez suave y a la vez tan duro, tan fuerte y solo pensabas en defender lo que es tuyo, nunca entendí porque se puede dar la vida por alguien, pero el amor sincero no es cobarde y quizás estar solo es solamente una prueba de que alguna vez te acompañaron y que solo se fueron por extrema fuerza.
Puede que tenerte me cambiara el mundo, ahora es cuando veo que mi mejor golpe de suerte fue encontrarte y aunque hoy completamente lejos, no hago más que imaginarte correr por campos abiertos y revolcarte, me encanta abrir los ojos y darme cuenta que ahora soy yo quien desde el cielo te cuida y observa.

